
Discuto con mi madre. Las palabras suben de tono junto con su voz, ya no soy capaz de mirarle a los ojos. Intento explicarle pero las palabras dejan de tener sentido en mi garganta y empiezo a balbucear. No importa cuanto sentido tenga en mi mente, nunca salen de mi boca. ¿Para que? De todas maneras no me escucha, no intenta entender mi punto, porque sea lo que sea, yo estoy mal. Como si no supiera que no va a servir de nada.
Mis manos tiemblan, sigue gratando y yo me doy la vuelta. Me siento en mi cama y tomo la pc, no le digo lo que quiero oír. Como no va entender el porque de las cosas, no se porque, de mi boca sale una respuesta extremista. So, lo vendo y si es porque esta harta del popo del perro, que yo recojo, para terminar la pelea y q me deje sola le digo:”listo, lo vendo y ya esta”. Hago como que no me importa y continuo en la pc.
(Recuerdo una vez de pequeña, haber dejado la caja de cereal abierta y tras discutir respondí “no te preocupes, no vuelvo a comer y ya”)
Ella sale de la habitación.
Siento la rabia y la impotencia subir desde mi estomago y atorarse en mi garganta. Lagrimas calientes y silenciosas resbalan por mis mejillas. Empiezo a temblar, sigo llorando y mi visión se nubla. Y lo siento, esa necesidad atroz de deshacerme de la bola de sentimientos y palabras que obstruyen mi garganta.
Quiero gritar y llorar ruidosamente. Pero no puedo.
Temblando, con la mirada borrosa y cierta dificultad tomo la navaja y con el simple hecho de pensarlo, mi cuerpo se relaja. Con el simple hecho de tenerla en mis manos soy capaz de respirar mejor…
Temblando, con la mirada borrosa y cierta dificultad tomo la navaja y con el simple hecho de pensarlo, mi cuerpo se relaja. Con el simple hecho de tenerla en mis manos soy capaz de respirar mejor…
10 minutos después, es como si nada hubiera pasado, estoy calmada, un poco llorosa y mas fría, pero vuelvo a ser Sher.




